Peces de Tierra
6 octubre, 2009 Por Iñaki

La ciudad de Estambul, antes llamada Constantinopla.
Un viajero francés que visitó Constantinopla en el siglo XVI relata en su libro de viaje un hecho del que fue testigo y que le llenó de asombro. En mitad de la populosa ciudad, en el centro de uno de sus mejores barrios cerca de Santa Sofía, contempló incrédulo como unos muchachos abrían un agujero en el suelo en donde pescaban peces que parecían provenir de las mismas entrañas de la tierra. Los conocían como Peces de Tierra y al parecer, resultaban ser un plato delicioso.
Naturalmente este increíble prodigio tiene una sencilla explicación que nuestro asombrado francés ignoraba. Bajo la ciudad de Constantinopla se construyó en el año 532, en plena época Bizantina, unas enormes cisternas de agua que ocupan gran parte del subsuelo de la vieja ciudad.

El motivo de realizar semejante obra fue que Constantinopla no disponía de fuentes naturales de agua y dependían totalmente del suministro que le proporcionaba los acueductos que traían el agua desde varios kilómetros de distancia. Esto hacía la ciudad muy vulnerable a los asedios pues el enemigo tan solo tenía que cortar estos viaductos para rendir la ciudad si no querían morir de sed. Por ese motivo se construyeron varias descomunales cisternas siendo la más grande de todas La Cisterna de Yerebatan.

Se construyó empleando las columnas de los templos romanos de Anatolia y se utilizaron un total de 336 que forman una cavidad de 10.000 metros cuadrados, con ocho metros de altura y con capacidad para 30 millones de litros de agua.

Todas las columnas son iguales menos dos que tiene como base una cabeza de medusa.
Se utilizaron hasta el siglo XIV pero con la invasión Otomana caen en desuso y su rastro desaparece durante cientos de años siendo el único vestigio de su existencia estos agujeros en los sótanos de algunas viviendas y donde pescaban estos extraños peces adaptados a vivir en la más completa oscuridad.

Los “peces de tierra” nadando en la cisterna.
No fue hasta el siglo XIX que de nuevo un estudioso francés, indagó un poco más sobre esta pesca terrenal y redescubrió las cisternas. Finalmente, en 1987 y tras varias restauraciones, se abren al público y actualmente pueden ser visitadas.

Entrada actual a la cisterna.
Visto en el libro:
El Caballero de Alcántara de Jesús sanchez Adalid.
Más en:
La cisterna de Yerebatan (Wiki)
Más fotos. (Wikimedia)





Hola
Esto me ha gustado una barbaridad. Peces que no tenían luz. Es fabulosa, la historia. La cantidad de litros de agua que tenían allá abajo, era inmensa.
Un saludo.
De verdad, enhorabuena por presentarnos una historia tan fantástica. Tengo que ir a Estambul, por cierto.
Tal vez, donde dice “sino querían morir de sed” debería decir “si no querían morir de sed”.
Aprovecho para comentar y animar a Iñaki a que siga alimentándonos con estas deliciosas perlas.
PS. Por supuesto, y como siempre digo cuando hago estas cosas, la primera parte del comentario puede ser borrada sin problemas. De hecho, Iñaki, me gustaría que la borraras. No me gusta quedar como un pedante marisabidillo.
A riesgo de un \"Puedes hacerlo mejor\" masivo, he de decir: \"Mi tesssssoro\".
Me ha encantado esta historia, felicidades y sigue con el excelente trabajo…
Comento que aparte de esas dos columnas con la base de cabezas de meduza , hay otra columna muy particular con una textura totalmente diferente y llena de verdes microorganismos…me recordó mucho a alguna cosa creada por Gaudí. Sin lugar a dudas, uno de los lugares mas bonitos que he visitado.
De oro hermano, siga contandonos historias tan peculiares, gracias.
Un sitio especial y bonito de visitar las cisternas, se lo recomiendo a todos especialmente durante las horas más calurosas del día constituye un auténtico lugar donde refrescarse.
Por cierto la foto inicial no és Santa Sofia que es muy peculiar sino una mezquita, creo que la de Suleymania y en primer plano la de Yeni.
Una historia muy interesante, como todas, enhorabuena.
Los turcos se robaron constantinopla, como se han robado todo de todo el mundo; una verguenza de civilización. Matar y saquear ha sido su historia, ni mencionar el genocidio armenio.