El Rostro de una Crisis
19 mayo, 2011 Por Iñaki

A pesar de su avejentado aspecto la mujer de la fotografía tiene tan sólo 32 años. Se llama Florence Owens Thompson y su mirada perdida llena de cansancio, de tristeza, de desesperanza, se convirtió en la imagen más representativa de la Gran Depresión.
Bueno, exactamente la imagen de Florence junto a sus tres hijas.

La fotografía es conocida como Madre Emigrante y la historia que se esconde detrás de ella es tan vieja como el mundo, por lo que es seguro que a muchos de ustedes les resultará familiar, cercana.
El Gran Crack del 29 y la brutal crisis posterior deja sin trabajo ni casa a los Thompson y a sus siete hijos que, en 1936, se ven obligados a montar en su viejo camión Hudson y tomar la carretera en busca de algún lugar mejor menos malo. El pobre camión llega hasta donde puede y en el mismo lugar donde se quedan tirados, los Thompson levantan un improvisado campamento.

Desde allí parten el marido y los hijos mayores en busca de alguna forma de arreglar su camión y de, si fuera posible, encontrar algún trabajo como recolectores. Por algo a estos trabajadores itinerantes se les conocía con el nombre de: Cosechadores de California.
Fue en ese momento -cuando Florence estaba con sus hijas esperando el regreso de los suyos- que aparece Dorothea Lange con su cámara de fotos para sacar una instantánea que pasaría a la historia y que, sin ella saberlo, seguiría igual de vigente más de 70 años después.

Dorothea Lange sacó hasta seis instantáneas de la familia Thompson . Estas son las otras cinco
Porque ya me contarán ustedes qué diferencia hay entre la foto de Florence y su familia y cualquiera de las que podemos encontrar hoy en día en cualquier lugar del mundo.

Mujer sin hogar pide ayuda en una calle de EE.UU.
Quizás, la única diferencia sea que ahora podemos verlo a todo color pero en el fondo, la historia es siempre la misma. Siempre la misma mirada, siempre la misma tristeza.
De todos modos, no nos pongamos demasiado mustios todavía porque la historia de los Thompson acaba teniendo un final feliz. Durante 40 años la identidad de la Madre Emigrante fue totalmente desconocida, hasta que en 1979 un periodista decidió investigar sobre el asunto.
Con lo que se encontró el susodicho periodista fue con esto…
Florence con sus tres hijas 43 años después. Acabaría falleciendo en 1983, con 80 años.
Como se puede ver, los Thompson pudieron rehacer nuevamente su vida por lo que tal vez podríamos sacar una alentadora moraleja de toda esta historia:
Por muy mal que te parezca que están las cosas, siempre alguna veces acaban mejorando.
Más en:
Florence Owens Thompson (Wiki inglés)
Madre Emigrante (Fotos originales inglés)
Para entender mejor esta época:
Las uvas de la ira (Película de John Ford de 1940)





Impresionante post, espero que la historia no vuelva a repetirse, por las miles de familias que pasan actualmente por una situación parecida. Gracias a Iñaki por un post tan en sazon
Tres cosas siempre me llamaron la atención de esa foto.
La primera que la mujer es muy joven (2 años más que yo) pero parece mucho más vieja.
La segunda, lo hermosa que es.
Pero lo que más me llama la atención es la mirada. No me parece que sea una mirada perdida y tampoco una mirada triste. Es una mirada profunda.
Me ha encantado este post. Saludos.
Muy buen post… Nunca había visto la primera foto, y es impresionante lo fatigada que está la señora Thompson.
Tremenda coincidencia.
Hace una semana acabé de leer (por primera vez) “Las uvas de la ira” de Steinbeck y es la misma historia. Aún estoy un poco bajo los efectos de esta lectura y por supuesto se la recomiendo a todo el que sienta un poco de curiosidad por la foto de esta señora.
Concretamente el personaje de la madre, con sus reflexiones y sus reacciones permitirá comprender qué hay realmente detrás de la mirada de la foto.
Una vez más gracias Iñaki por tu particular visión de las escenas de la Historia.
Me toca en lo mas profundo la primera foto….. vengo de una familia que ha sufrido mucho… mi madre quedo sola con 4 hijos…. haciendo malabarismos para que alcanze la comida… pero ahora que somos todos adultos, trabajando moderadamente bien gracias a los estudios que ella pago, vivimos otra realidad y la honramos!! Siempre hay DIAS MEJORES!!!
Gracias por acordarte de esta historia, y por traernos esperanza con ella, alejándonos de todo el ruido que tenemos de fondo últimamente.
No se si se me saltan las lágrimas por la historia de Florence y los suyos o porque veo a diario escenas parecidas.
Saludos, estupendo blog. La pregunta es esta bajo una licencia creative commons…….???, por que abajo hay una leyenda de copyright
@raymond
El contenido de las entradas está bajo CC. El Coopyright es sobre el nombre del dominio “Historias con Historia”
Gracias a todos y un saludo….
Me impresiona lo que se ve (su mirada) y también lo que no (la cara vuelta de las niñas que están con ella). Es un alivio pensar que el final de sus años fue más benévolo…. aunque siguió conservando ese aire pensativo… supongo que hay huellas que ni el paso del tiempo puede borrar…
Señor Iñaki, una vez más me quito el sombrero ante otro gran árticulo.
Siempre acabaran mejorando: La muerte siempre es un descanso.
No sé desde qué lugar es este artículo, pero les digo que en cualquier asentamiento del GBA, Argentina, o de cualquier periferia de una gran ciudad argentina, ese fotógrafo se haría una panzada. Que se tome el tren que va de Temperley a Haedo ( la chanchita,que le dicen). Después me cuentan.
Conocía esa foto. Y lo que más impresiona es que parece demasiado actual. Esa mujer no parece haber sido fotografiada hace ya casi un siglo.
regresaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Sobrecogedora la imagen, y indescriptible esa mirada.
Hace tiempo que sigo tu blog y no hay entrada que no me deje con ganas de saber más!
Si puedes pásate por mi blog y dame tu opinión: http://noentraparaexamen.blogspot.com/
Un saludo Iñaki!
Vi esta foto por primera vez en una exposición de Dorothea Lange en Photo España el año pasado, impresionante colección la de esta fotógrafa sobre la Gran Depresión (a resaltar también la colección que tiene de fotogragías de ciudadanos de origen japonés en los campos de concentración que los americanoes establecieron para ellos).
Buen post, me alegro de que el final fuera feliz
Regresaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, por favor.
Se te echa de menos, Iñaki.
Me ha conmovido la historia que narras, pero siempre llego a la conclusión de que con todo el sufrimiento que se genera en las vidas de las personas que peor les trata la vida hay uno poquitos que se benefician. Esto no puede seguir así. Los humanos tenemos cuerpos resistentes por naturaleza pero nuestra mente nos pasa factura con los años.
Iñaki ya leí tus 382 historias quiero más ¡vuelve!
Saludos.
Me niego a admitir que seas historia.
¡ VUELVE IÑAKI…!!!
Alguien sabe por que no vuelve? Digo, ya han pasado varias semanas en que no hay nuevo post.
Es raro además que ni siquiera haya dejado un pequeño comentario en plan “me voy a hacer la ruta de la seda encima de una morsa”… umm…
Había visto otras veces la foto de la señora Thompson, pero no conocía la historia real detrás, aunque algo se podía augurar.. Me alegro que finalmente todo fuera bien y espero que a las personas que hoy sufren la crisis el tiempo les ayude a levantarse de nuevo..
iñaki tus articulos de pocamadre jajajajaj sube mas
La mayor parte de la gente que sufrió tan dura prueba en entos años, tuvo luego la oportunidad de tener una vida razonablemente feliz.
Mi experiencia -larga- de la vida es que las secuelas de los grandes cambios de fortuna son menos terribles -en contra de lo que pudiera parecer- cuando van de mas a menos que de menos a mas: es mas facil que una persona (o toda una familia) salga indemne de las duras consecuencias de la quiebra de un negocio que de las de una bonoloto de quinientos millones de euros.
En cierto modo es lo que nos ha pasado a las españoles, que siempre hemos sido pobes, se diga lo que se diga, cuando nos levantamos una mañana y nos dijeron que estábamos en la Champions: nos lo creímos, y enloquecimos…
…
Se ve que al final alcanzaron el sueño americano: las tres hijas otrora desnutridas, son ahora tres rollizas yanquis: super size them!!
No desaprovecharé las fotografías y el artículo para la clase de primer curso de bachilleerato. Gracias.