Historias con Historia » Blog Archive » Historias de Palabras (IV)

Una gran parte de las palabras del idioma Español tienen su historia y su origen en el latín aunque con el tiempo se ha ido enriqueciendo con aportaciones de otras muchas lenguas como el árabe, el francés, el inglés… Pero también tenemos otras muchas palabras que sus raíces no provienen de extrañas lenguas muertas o vivas ajenas a nosotros, sino que han nacido en las calles, en boca de nuestros abuelos o bisabuelos y que son exclusivas de nuestro idioma. He aquí unas pocas palabras 100% made in Spain.
Cotilla:
La persona murmuradora y que se mete en lo que no le importa debe su nombre a María Trinidad Cotilla, una madrileña más conocida como la Tía Cotilla.
Esta mujer se dedicaba con inusual celo a denunciar a cualquiera que le parecía de ideología liberal, en el periodo conocido como Década Ominosa (1823-1833).
Impresionante cuadro de El fusilamiento del liberal Torrijos y sus compañeros en la playa de Málaga. Museo del Prado. 1888
Tejió a su alrededor una pequeña red de información y sus murmuraciones y delaciones llevaron a no pocos liberales a la cárcel o al cadalso. Baste una descripción de la época sobre este personaje.
Esta fanática de la política… estuvo implicada en varios asesinatos que se cometieron el 15 de agosto de 1835. Su maquiavélica y ágil mente era de tal calibre que, puesta al frente de una sanguinaria pandilla, acometía a cuantos liberales indefensos hallaba a su paso. De las declaraciones recogidas en el sumario se deduce que era “la mujer más inmoral que ha visto el sol y la más infame e indigna de vivir en sociedad”. Fue condenada a galeras en varias ocasiones, pero el asesinato de un tambor de Urbanos, Francisco Rancera, la llevó al cadalso.
Cursi:
El origen de esta palabra es incierto aunque se cree que nació en Cadiz y, como no podía ser de otra manera, la cosa tiene su guasa.
Hay dos versiones. La primera nos habla de dos acaudaladas señoritas extranjeras que vivían en Cadiz cuyas rarezas en sus modos y vestidos las convirtieron en el blanco de los cantares y coplas. Las extranjeras se llamaban las señoritas Curt y Tessi, es decir, dicho en inglés de Cádiz, las zeñoritas Curtsi y Curtsi se quedaron.
Francisco Javier de Burgos.
Otra versión nos habla de las relamidas hijas de un satre Francés llamado Sicourt.
Como en el otro caso, estas dos mozas pronto se convirtieron en las protagonistas de chirigotas y sainetes especialmente en uno de Francisco Javier de Burgos titulado La familia de Sicur, donde se cantaba: “Las niñas de Sicourt, Sicourt, Sicourt, Sicourt…” De tanto repetirse la misma palabra las sílabas se trastocan y se termina cantando “Las niñas de coursi, coursi…”
De todos modos, las tesis más serias (que no tiene por que ser la correcta) apuntan a que el origen de cursi efectivamente es andaluz pero que proviene del marroquí kursi, que significa figurón o personaje importante.
Cabrearse: Aunque pueda parecer que el origen de esta palabra viene por la semejanza entre los movimientos compulsivos de las cabras y nuestros aspavientos cuando nos enfadamos, el verdadero origen es otro. Se cuenta que en tiempos medievales, los vasallos de los duques de Medinaceli y de Alcalá que tuvieran cabras, debían de pagar un impuesto especial por, según los señores:
… lo mucho que comen (las cabras) y lo esquilmados que dejan los campos.
Todos los que debían de pagar esta tasa estaban en una lista y se decía que estaban cabreados, queriendo decir simplemente que estaban incluidos en la lista. Creo que no es difícil imaginar la asociación de ideas que fue llevando de un significado a otro. Si estabas cabreado(en la lista) estabas cabreado(enfadado).
Más en:
Visto en el libro:
Palabras con Historia de Gregorio Doval.
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