San Guinefort. Santo, Mártir y… Perro
7 febrero, 2011 Por Iñaki

No sé si ustedes habrían oído hablar de San Guinefort, el perro santo, pero yo hasta hace poco no tenía ni la más remota idea de su existencia y el asunto, he de reconocerlo, me ha sorprendido bastante. Y me ha sorprendido no porque tenga alguna duda sobre la bondad que puede llegar a albergar un perro, sino porque me extrañaba que la Santa Iglesia Romana y Apostólica hubiera permitido semejante aberración. Ya saben, eso que dicen de que el hombre es el ser supremo de la creación, el único que posee alma inmortal y bla, bla, bla…
Pero ahondando un poco más en la historia pude comprobar que, en realidad, no andaba muy desencaminado.
La leyenda nace en Francia en algún momento del siglo XIII. Un caballero sale de caza dejando a su hijo pequeño dormido en la cuna junto a su fiel galgo Guinefort.
Cuando el caballero regresa y entra en la habitación el espectáculo que contempla lo deja paralizado. La cuna está caída por el suelo, hay restos de sangre entre las sabanas y al niño no lo ve por ningún lado. Cuando Guinefort acude a recibirlo como hacía siempre, con sus alegres movimientos de rabo, el caballero vuelve a quedarse espantado… El perro tiene sus fauces manchadas de sangre.
Rápidamente el hombre llega a la peor de las conclusiones; Guniefort se ha comido a su hijo. Ciego de furia la emprende a golpes con el perro hasta que lo mata.

Cuando la calma vuelve al corazón del caballero, con el perro ya destrozado a sus pies, comienza a escuchar el suave llanto de un bebe. Se dirige hacia el lugar de donde proviene el ruido y cuando aparta la cuna descubre entonces a su pequeño retoño que gimotea en el suelo. Tiene una víbora sobre su pecho y está manchado de sangre, pero la sangre es de la serpiente que se encuentra medio destrozada y el niño está completamente ileso y a salvo.
Es entonces cuando el caballero se da cuenta de su terrible error. La sangre en la cuna, en el niño y en los dientes de Guinefort pertenecía a la serpiente y el perro lo único que había hecho era salvar la vida de su hijo. Arrepentido el caballero, entierra al pobre perro colocando unas pequeñas piedras sobre su tumba y plantando algunos árboles a su alrededor.

Posible ubicación en Lyon (Francia) de la tumba de Guinefort.
La historia del heroico perro, y además mártir, no tarda en extenderse entre la gente que comienza a acudir a su tumba y que termina por convertirse en un pequeño santuario. Pronto también, comenzaron a circular rumores de algunas milagrosas curaciones gracias a la intercesión del perro, por lo que Guniefort empieza a ser considerado un buen santo a quien rezar y especialmente indicado para la protección de los niños.

Guinefort by Inkwerk
El santuario de san Guinefort se hizo cada vez más popular y las peregrinaciones a su tumba se convirtieron en algo habitual entre la población de los alrededores. Fue entonces cuando llamó la atención de la Iglesia quién inicia una investigación sobre el perro santo. A pesar de que en esas investigaciones se llegó a aceptar algún acto milagroso de Guinefort, la iglesia nunca reconoció oficialmente su culto.

Es más, con la llegada de la Inquisición, los restos de Guinefort fueron exhumados, quemados y su culto considerado herejía, es decir, que te arriesgabas a quedar convertido en un torrezno. Aún así, el culto a San Guinefort perduró durante algunos añitos más, exactamente y según Wikipedia ¡Hasta 1930!
Oración a San Guinefort:

San Guinefort: protégenos de los idiotas y las serpientes malvadas.
De todos modos, si van a tener un hijo y están pensando en ponerle de nombre Guinefort (estoy convencido de que hay un montón de gente ahora mismo en esta tesitura), que sepan que el día de su santo es el 22 de Agosto.
Descubrí a San Guinefort gracias al libro:
Arqueros del Rey de Bernard Cornwell. En él, el protagonista es un joven arquero inglés que, en vez de pata de conejo como amuleto, lleva una pata de perro y en las situaciones comprometidas siempre se encomienda a San Guinefort. Por cierto, que debe funcionar pues siempre se libra.
Fuera bromas, la verdad es que es un libro muy entretenido.
Más en:
Saint Guinefort (Wiki inglés)
Perros santos y santos con cabeza de perro (Inglés)



La iglesia es católica apostólica romana, no románica.
Un saludo.
Yo recuerdo haber leído una historia muy parecida en mi libro de educación básica, era en la India y no era un perro, pero la trama es idéntica, bueno, no se convierte en santo :p
el 22/8 es el cumple de mi hija!! que bueno!
Y cabría decir que en España casi todos los galgos son mártires….
#2 Supongo que te refieres a la leyenda de Rikki-tikki-tavi, de Rudyard Kipling
Y ahora que leo esto y al ver el dibujo del perro tan grande junto al niño… A ver si los dibujos animados del perro Clifford (parecido a Quinefort) están inspirados en esta historia. En esos dibujos el perro es muy grande y muy amigo de los niños.
¿¿Casualidad??
¿Alguien sabe que significa esos números romanos que están al lado de San Guinefort de la primera imagen? Si son números romanos, el primero esta mal escrito ¿Y el segundo por que es 10100?
#7 Los símbolos al lado de la primera imagen no son números romanos sino el nombre de de Jesucristo: Iesous Xristos, en los iconos se representa su nombre con la primera y última letra de su nombre, solo que en el alfabeto cirílico la s se grafía c, algunas veces al representarlo en versiones latinas se sigue conservando esta iconografía, así sería IC XC.
La línea que llevan arriba indica que se trata de una abreviatura.
¡Muchas gracias señor Jos, +1!
Galgos en acción.Buenas fotos.
http://www.youtube.com/watch?v=fyTv_2JIdc4
Reportaje de Jara y Sedal del LXXII Campeonato Nacional de Galgos.
http://www.youtube.com/watch?v=tlr8P6WyNm0
#5 De hecho, Kipling sacó esa historia de una leyenda india (o hindú). La historia que venía en ese libro de primaria creo que no era la de Kipling sino la leyenda. Y el libro, si no recuerdo mal, se lamaba ‘Arboleda’.
Es una leyenda curiosa donde se nos muestra que siempre actuamos con precipitacion, primero arreamos y luego investigamos. Lo que sí me extraña es en la poca habilidad de la Iglesia para el marketin, con el dineral que hoy en día mueven las mascotas, podían forrarse, despues de todo ya tienen al perro de San Roque, al caballo de Santigo , alguno más habrá , seguro….
Gunter Willburg, tienes razón, en España por desgracia casi todos los glagos son martires, de hecho tengo rescatados dos angelitos de cara de lápiz….
Muchas gracias Iñaki por la historia…
Interesantísima historia. ¡Gracias por compartirla con nosotros!
Existe una historia parecida en Gales, acera de un perro llamado Gelert (http://dogblog.dogster.com/2010/04/30/dog-history-101-medieval-greyhounds/). Me da la impresión de que se trata de una historia copiada de algún manuscrito que contuviera “materia de Bretaña” en circulación por los monasterios franceses del XII-XIII. Y… sí, cuando los Bolandistas pasaron el cepillo al santoral europeo en el s. XVII no veas la de santos raritos que se llevaron por delante. Para mí, este es de los más divertidos, ¡que wapo!
Puedes enterarte de la historia completa en “Europa en la Edad Media”, de Georges Duby. Ahí el autor consigna la crónica que da cuenta de la historia de Guinefort, que se detalla en primera persona.
Saludos.