El nobEl soñado

 

 

 

Seguro que para cualquier científico lograr ese experimento que le lleve a conseguir el premio Nobel debe de ser uno de sus más anhelados sueños. Sin embargo, para Otto Loewi fue exactamente al contrario. Un sueño fue lo que le llevó a conseguir el premio Nobel de medicina en 1936.

Otto Loewi (1873-1961) fue un fisiólogo Alemán que estaba convencido de que la “comunicación eléctrica” entre neuronas (el impulso nervioso) era debida a alguna sustancia química. Hacía 17 años que defendía esta idea pero nunca había encontrado el modo de probarlo de un modo práctico.

Pero en 1920, la noche anterior al Domingo de Pascua, el científico tuvo un sueño donde se veía realizando un experimento. Despertó sobresaltado y pensando que aquello podía ser importante, cogió un trozo de papel e hizo unos apuntes para poder recordarlo a la mañana siguiente, después volvió a quedarse dormido. Nada más levantarse seguía con la extraña sensación de que aquel sueño quería decir algo, así que lo primero que hizo fue coger el papel donde había tomado las notas. Decepcionado comprobó que los apuntes tomados medio dormido y casi a oscuras, no eran más que un montón de garabatos sin sentido.

 

Según contó él mismo, aquel día que fue incapaz de recordar su sueño, fue uno de los más largos de su vida. Sin embargo, la noche siguiente al quedarse dormido, volvió a tener el mismo sueño lo que en esta ocasión se levantó de inmediato, fue a su laboratorio y preparó el experimento según lo recordaba.

El experimento era relativamente sencillo de hacer y básicamente consistía en dos corazones de rana a los que controlaba la frecuencia cardíaca. A uno de ellos lo estimuló eléctricamente haciendo disminuir su frecuencia. Recogió una sustancia que desprendió este corazón y se la introdujo al otro, el cual también disminuyó su frecuencia sin que hubiera estimulación eléctrica alguna. Korean Beauty

Izquierda corazón estimulado al que le baja la frecuencia cardíaca y al que se le extrae la sustancia que se inyecta en el corazón derecho que también disminuye su frecuencia.

(Vídeo explicativo y bastante comprensible del experimento y en esta página contado de forma más extensa pero más técnica)

 

De este modo, quedaba claro que era una sustancia química la culpable de estos impulsos. Denominó a esta sustancia “vagusstoff” y cinco años más tarde mostró que se trataba de la acetilcolina, el primer Neurotransmisor descubierto.

Este onírico descubrimiento le valdría en 1936 el premio Nobel de medicina, que compartió con Henry Hallet Dale quien había sido capaz de aislar esta sustancia.



Visto en:
El Libro de los Sucesos. Isaac Asimov.

Más en:

Wikipedia en Inglés.

Página de Otto Loewi en castellano. De donde saqué la ilustración de cabecera.

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Seguro que para cualquier científico lograr ese experimento que le lleve a conseguir el premio Nobel debe de ser uno de sus más anhelados sueños. Sin embarg

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2024-06-01

 

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