El templo donde moraban los dioses

 

 

 

En el siglo I d.C. los griegos no daban crédito a lo que veían sus ojos y es que en aquellos templos donde había trabajado Herón de Alenjadría, a quien algunos llamaban “El Mago“, resultaban ser residencia habitual de los dioses. Las pruebas de que las divinidades escogían aquellos templos como su morada eran claras y podía verlas cualquiera que por allí pasara. Las puertas se abrían solas y cuando entrabas se escuchaba música celestial. Una vez dentro, en uno de los altares, podías ver una esfera luminosa levitando como por arte de magia, en otro altar podías contemplar con tus propios ojos como los dioses danzaban a su alrededor y en otro podías realizar libaciones con ellos en persona como compañeros.

 

Lo que desconocían la mayoría de la gente de aquella época es que aquello nada tenía que ver con la divinidad ni con la magia. Aquello no era más que simple ciencia.

Bueno, para ser justos debemos de ponernos en el lugar de aquellas personas. Imaginaros un griego del siglo I que se acerca al templo para realizar sus habituales jaculatorias matinales y cuando hace su primera ofrenda, encendiendo un fuego en el altar a la entrada del templo, observa como la grandes puertas del templo se abren solas sin ayuda de nadie. El creyente entra en el templo y las puertas, otra vez solas, se cierran a sus espaldas mientras de fondo se escucha el melodioso sonido de una trompeta.

Esquema del funcionamiento de las puertas de Herón.

Animación.

El fuego calienta el aire que se expande aumentando la presión y empuja el agua llenando el contrapeso que acciona el mecanismo para abrir la puerta. Cuando el aire se vuelve a enfriar, la presión disminuye y el agua vuelve a ocupar su lugar, el contrapeso se vacía y las puertas se cierran. En algunos modelos se aprovechaba el aire que escapaba para hacer sonar algún instrumento.

En estos momentos nuestro anodadado griego ya los lleva de corbata ,pero aquí no termina la cosa, pues en la penumbra del templo, en un altar que tiene en frente, observa como una esfera luminosa, flota misteriosamente.

Un fuego calienta la base del recipiente que contiene agua. Al calentarse el vapor era capaz de levantar una (sic) “bola de luz”¿?

Con temblequera de piernas, nuestro amigo se aproxima hasta un altar donde podrá orar a los dioses de su predilección. El altar es redondo y no muy grande y de nuevo ofrece otra ofrenda encendiendo un fuego encima de él. No ha terminado de juntar sus manos para comenzar la oración cuando observa que la base del altar se ilumina y puede ver dentro a varios dioses que danzan alegremente mientras dan vueltas.

El altar estaba hecho de cristal y al encender el fuego se ilumina su interior

Una serie de tubos y el aire caliente lograba que las figuras giraran

Un sacerdote que por allí andaba menudeando se acerca hasta el griego, a quien ya no le llega la clámide al cuerpo, y le aconseja que para superar ese estado de nervios, haga unas libaciones a los dioses principales del templo, cuyo altar se encuentra al fondo. Le parece buena idea y acepta pero antes, según le explica el sacerdote, debe de someterse a la prueba del cuerno. Con esta prueba sabrá que libación será de más agrado para los dioses, si la hecha con agua o con vino. El sacerdote saca un recipiente con forma de cuerno del que, según sea el capricho de los dioses, ha de brotar agua o vino. A él, el cuerno le dijo, que los dioses querían vino.

 

Lo que no sabía el pobre griego es que el recipiente tenía un mecanismo en el asa con el que se puede escanciar vino o agua a voluntad del sacerdote.

(NOTA: Este invento también tuvo un uso doméstico pues el vino que se hacía entonces era muy fuerte y espeso y casi siempre había que rebajarlo con agua. Con sólo este recipiente podían servirse ambos)

El sacerdote acompaña al orante hasta una esquina donde hay un recipiente y le explica que el vino es más caro que el agua y le costará un dracma. De su talego de cuero saca el dracma y con dificultad, pues el temblor de manos aún le acompaña, introduce la moneda por una rendija . Al instante, mágicamente, el vino comienza a fluir de un grifo llenando el vaso de libaciones en su cantidad justa.

La moneda se introducía por la parte superior y caía sobre la palanca R levantando el tapón que dejaba salir el líquido. La moneda iba resbalando hasta caer al fondo haciendo que la palanca volviera a su posición inicial dejando de echar.

(NOTA: Sin duda es la primera máquina expendedora de la historia. Tendrán que pasar casi 2.000 años para volver a ver algo así. Abajo una reconstrucción moderna.)

El sacerdote, apoyando compasivamente su mano sobre el hombro del griego -quien a estas alturas ya no sabe ni donde anda- lo acompaña hasta el altar más grande de todos donde a a cada lado se levanta la estatua de dos dioses, ambos con uno de su brazos levantados donde sujetan sendos vasos de libaciones.

Enciende el fuego del altar y entre rezos comienza a levantar ,con las dos manos juntas, su vaso hacia el cielo dispuesto a verterlo sobre el fuego para realizar su libación. Pero antes de que una sola gota cayera de su recipiente, los dos vasos que sujetan los dioses comienzan a verter su líquido sobre el fuego haciendo con él la libación ritual.

El calor del fuego aumenta la presión del depósito y empuja el líquido por los tubos ocultos en las estatuas hasta parecer que sale de sus vasos de libaciones. Cuando el fuego comienza a apagarse, el aire se enfría y el líquido deja de salir.

Nuestro griego, venciendo su miedo, también realiza su libación con ellos hasta que el fuego se apaga. Pálido y con sudores fríos, da por terminada su jaculatoria matinal abandonando el templo.

Herón de Alejandría.

NOTA 1: Herón de Alejandría no era ningún mago, fue un ingeniero griego cuya genialidad podría compararse con la del mismísimo Leonardo da Vinci. Tocó una gran cantidad de ramas de la ciencia como las matemáticas, la óptica, la hidraulica… Fue el primero en crear una máquina de vapor (aunque no le dio una utilidad práctica), el molino de viento, una bomba de incendios…

La eolipila. La máquina de vapor de Herón

También desarrolló varios ingenios mecánicos siendo estos los primeros autómatas que se fabricaron en occidente. Puedes leer más en la Wiki, aunque es un poco más completa la entrada en inglés. También puedes ver una lista con todos sus “gadgets”.

NOTA2: Todos los aparatos aquí descritos son reales. Los ritos, el sacerdote y nuestro crédulo griego son por completo invención mía y simplemente era por intentar hacerlo más ameno.

NOTA3: Nada se sabe del griego después de que saliera del templo… La última vez que se le vio, aún seguía corriendo por el Peloponeso.

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2024-06-08

 

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