Hacer fortuna como soldado

 

 

 

La vida no era sencilla en la España del siglo XVI y los habitantes de la entonces nación más poderosa del mundo pasaban hambre y penurias. En un país despoblado por las guerras y la conquista de América, la única posibilidad de prosperar para las gentes sencillas era marchar con los conquistadores o alistarse a los tercios. A primera vista, la opción más fácil parece que es marchar a las américas de donde no dejaban de llegar ingentes cantidades de riquezas. Sin embargo, muchos fueron los que optaron por la segunda opción, marchar al norte, a tierras frías y lejanas, rodeados permanentemente de un ambiente y gentes hostiles, donde con toda probabilidad acabarían despanzurrados en algún campo de batalla … ¿Tan seductor era lo que ofrecía los tercios? ¿Qué posibilidades tenían de hacer fortuna? (NOTA: Si hoy, cualquier españolito de a pie pudiera remontarse varias generaciones atrás en su familia hasta el siglo XVI, es seguro que encontrará uno o varios parientes suyos que estuvieron luchando en los tercios o de conquista por las Américas.)

 

Lo primero a tener en cuenta es que era relativamente fácil ascender y bastaba destacar un poco y que fueras un poco “echao pa’lante” para que hicieras carrera en los tercios. El grado más bajo en el escalafón era “la pica seca” y su soldada era de 3 escudos de oro al mes, pero como dije con que le echaras arrojo al asunto empezabas a acumular “ventajas” que vienen a ser como “pagas extras”. Por ejemplo, si tenías coraza recibías un escudo más (por incentivar la seguridad en el combate). Al arcabucero se le daban tres escudos más para la munición y otro más si “disparaba mucho”. Luego los mandos cobraban desde los treinta escudos de un cabo, a los 80 de un maestre de campo, por supuesto, mas las “ventajas” que fueran logrando acumular.

Hay que aclarar, que 3 escudos de oro en España no eran gran cosa ya que pesar de las toneladas de riqueza que entraban procedentes de las conquistas, apenas había productos básicos para el consumo por falta de gente que trabajara el campo o desempeñara oficios. Es decir, había mucho dinero pero no en que gastarlo por lo que, lo poco que había, era a precios prohibitivos. Sin embargo, esos tres escudos en el resto de Europa, eran una pequeña fortuna ya que solo los nobles y muy ricos se podían permitir el pagar en oro como hacían nuestros soldados.

Además del sueldo que recibían, los soldados del tercio tenían otras fuentes de ingresos como los prisioneros que eran para quien los capturaba. Lo normal era no hacer prisioneros, pero si alguno de los vencidos antes de ser degollado proclamaba ser rico o noble se le perdonaba la vida a cambio de un rescate. En ocasiones, sobre todo en el Mediterráneo, era el estado quien compraba los prisioneros de cualquier condición pues se necesitaba gente para las galeras. Por este concepto hubo soldados que hicieron buenas fortunas. Remedios Naturales Caseros Trucos Y Consejos De Salud

También estaba el “despojo” que era el derecho que tenía el soldado de quedarse con todo lo de valor que llevaran sus víctimas. Si tenemos en cuenta que los soldados llevaban con ellos todas las pertenencias que iban rapiñando, el botín así conseguido podía ser muy importante.

Esta práctica causó no pocos problemas pues era habitual que se dejara de luchar para despojar a los caidos. Por esto, el Maestre de Campo podía dar instrucciones antes de la batalla para que se hiciera el “monte” o “montón”, esto es que los asistentes de los propios soldados fueran detrás recogiendo todas las riquezas (incluido ropa, por lo que era frecuente que los campos de batalla quedaran cubiertos de cuerpos desnudos). Con el botín se hacía un montón y después de separar una quinta parte para el rey (Quinta real) el resto se repartía equitativamente.

Pero sin duda el “Bonus Pack” para los tercios era el “saqueo” o “saco”. Si la plaza a conquistar se resistía en demasía y no se rendía, el Maestre podía ordenar su saqueo cuando fuera conquistada. Cuando esto ocurría significaba carta blanca para arramblar con lo que hubiera en la ciudad y los soldados entraban en ella con un saco al hombro donde guardar el botín. De ahí le viene la expresión “Entrar a saco”.

Ocurría que en ocasiones las soldadas se retrasaban más de la cuenta y eran costumbre los motines, algunos de ellos muy sonados. Además en esto también mostramos nuestra peculiar manera de ser y aunque parezca incongruente, los motines de los soldados españoles eran un ejemplo de disciplina. Primero se dejaba salir a los oficiales de alto rango para no ponerlos en el compromiso de tener que elegir entre la lealtad al rey o la de sus hombres y luego nombraban a un jefe que tenía poder absoluto y se encargaba de mantener las cosas dentro de un orden. Además, al contrario que el resto de ejércitos que se amotinaban antes de entrar en batalla, los tercios primero luchaban y después se amotinaban. No fuera que se pensaran que lo hacían por no batirse… ¡Y hasta ahí podíamos llegar!

Como se ve, un soldado tenían muchas posibilidades de hacer fortuna, lo que no era tan probable era que viviera para disfrutarlo.

Visto en el libro:

“La Infantería Legendaria” Fernando Martínez y Jose María Sanchez.

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La vida no era sencilla en la España del siglo XVI y los habitantes de la entonces nación más poderosa del mundo pasaban hambre y penurias. En un país desp

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2024-06-07

 

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