Palabras Mayores
23 octubre, 2009 Por Iñaki

Damas y caballeros, el tema de hoy exige que nos pongamos serios, circunspectos, hieráticos y mayestáticos, ya que el asunto a tratar son Palabras Mayores.
Pero no de palabras mayores en el sentido que más comúnmente se aplica hoy en la actualidad, es decir: Asuntos de la mayor importancia,interés o consideración.
Me refiero a las palabras mayores de verdad, a las originales. Estoy hablando de las seis palabras que con su sola mención te podían mandar a presidio.
Pues sí. Este asunto son Palabras Mayores y no por su importancia sino por su significado ya que según recoge “La Novísima Recopilación de Leyes de España” de una ley de Felipe II de 1566, Palabras Mayores son:
Palabras de injuria; y pena de los que con ellas denostaren á otros

Y en dicha ley, estas gruesas palabras están perfectamente enumeradas y tipificadas:
Cualquiera que á otro denostare, y le dixere gafo o sodomético, o cornudo, o traidor, o herege , o á muger que tenga marido , puta , o otros denuestos semejantes , desdígalo ante el Alcalde y ante hombres buenos, al plazo que el Alcalde le pusiere; y peche trescientos sueldos , y por ellos mil doscientos maravedís, la mitad para nuestra Cámara, y la otra mitad para el querelloso
Pues ahí las tienen ustedes, las seis palabras mayores por excelencia. Gafo (que significa leproso) Sodomético (maricón) Cornudo (pues eso), traidor, hereje y puta. Eso sí, con la salvedad ésta última, de que se llame a mujer casada, para solteras no valía (no me pregunten porqué).

Que quieren que les diga, pero a veces unos buenos cuernos te sacan de un apuro. ![]()
Naturalmente en aquellos tiempos, igual que ahora, aún había clases, pero con la diferencia de que en aquel entonces no se molestaban en disimularlo.
y si fuere hijodalgo el que dixere los dichos denuestos, no sea condenado á que se desdiga por ello , y pague quinientos sueldos, y por ellos dos mil maravedís, la mitad para nuestra Cámara, y la mitad para el querelloso
Fuera de estas seis palabras, cualquier otro insulto eran palabras menores y naturalmente el castigo por ellas era más suave.
Pena del que injurie con palabras menores que las expresadas en la ley anterior.
Qualquier que á otro dixere alguna palabra injuriosa o fea , menor de las contenidas en la ley precedente, pague á la nuestra Cámara doscientos maravedís ; y el Juez le pueda dar mayor pena, segun la qualidad de las personas y las injurias.
Hay quien puede pensar que estas leyes nos quedan demasiado lejos (Fíjate, de cuando Felipe II) pero la “Novísima Recopilación de Leyes de España” se mantuvo parcialmente vigente hasta finales del Siglo XIX, siendo derogada de forma paulatina a medida que cambiaron los gobiernos y las sociedades.




Es la primera vez que leo “sodomético” suena a Sodoma, la guardaré en la libreta de rescate de palabras.
Curioso también el asunto de las palabras menores ¿había listado?
Salud
Lo de porqué sólo era insulto decirle a una mujer “puta” si estaba casada, está claro… porque si a ella la llamas puta, al marido le estás llamando cornudo así que en realidad estás insultando al hombre.
Saludos!
Mu rico
pus que bueno que yo no digo ninguna de esas palabras ni aunque este
muy enojado. no sea que me vayan a echar a la “santa” inquisicion
yo lo que digo es @#$%^&*^(**() Y *)((&^%)()
En Venezuela se sigue utilizando “gafo” como forma de insultar, aunque menor, queriendo decir algo así como “tonto” o “bobo”
…¿Y los leprosos traían mala suerte.. por eso lo de gafo no?
Por cierto, últimamente no me salen las imágenes al leerte directamente desde el Google Reader.. ¿es normal?
Muy interesante. El apunte de #2 me parece acertado. ¡Que machismo mas sangrante!
A mí me hace gracia lo de: \"la mitad para nuestra Cámara, y la otra mitad para el querelloso\" Defendiendo la moral y la dignidad, sí, y llenándose los bolsillos.
salu2
En Perú, decir “no jodas” es fuerte, se que en españa no lo es tanto, en españa decir “me importa un huevo” es light, aqui decimos “me importa un carajo” y suena light, en TV. vi que en españa si es un poco fuerte. usos , costumbres y “sanciones” de nuestro idioma. Gracias Iñaki.
Esta distinción entre palabras mayores y palabras menores me recuerda a la división de necesidades fisiolóticas en aguas mayores y aguas menores.
Pues mirad, que tal como muchos golfos y tunantes suelen tratar a sus prójimos en estos tiempos, que pareciera que el respeto y la cortesía se han quedado guardados en la más polvorienta de las buhardillas y nadie se acuerda de ellos, llenarían no pocas bodegas los maravedís recolectados para enhorabuena de cuantas Cámaras queráis imaginaros. Que hoy por hoy lo mínimo que oís es un “hijo de P…” o un “mal parido” que te espetan a tiro libre y por cualquier nadería.
Y en cuanto al comentario de Cobeta, ¡has atinado justo en el blanco, y vaya de qué manera! Concuerdo ampliamente contigo y me duele el machismo que desnudas con tu observación. Algo hemos avanzado desde entonces en lo que toca a equidad entre mujeres y hombres, pero mucho falta aún por andar.
Por lo menos estaba todo claro, no había posibles interpretaciones de la Ley que pudiesen ocasionar malentendidos.
Saludos.
Curiosamente, llevo tiempo comentando con los que me rodean lo lastimoso de la utilización de los \" tacos\" que se hace en nuestra \" avanzadísima\" sociedad.
Esas palabras tan duras y malsonantes, se escuchan en cualquier lugar y en cualquier conversación.
Hay muchas personas que las utilizan tan habitualmente, que sin problema puedes escuchar un \" hijo de puta \" o un \" de puta madre\" en una conversación con los familiares de un finado en el tanatorio, o a los \"tiernos \" infantes de corta edad jugando en el patio del colegio al futbol, independientemente de que este sea público o privado.
Una lastima, no solo por lo fuera de lugar que queda un taco a destiempo ( ¡ Con lo bién que queda en su momento preciso…!) también por la pérdida de valor que sufre una palabra que tanto significado tiene y que con tanto cuidado hay que utilizar.
Si un crio tiene el \" hijo de puta\" constantemente en su boca, que guardará para cuando sea mayor y esté realmente enfadado.
A mí me educaron para saber distinguir entre lo que está bien y lo que está mal dicho , y así educo a los mios. Nunca se me ocurriría pronunciar esos adjetivos tan ofensivos ante mis padres ni que mis hijos las pronunciaran o las aprendieran de mí.
Un detalle interesante, es que el tratamiento jurídico de los insultos mayores es mucho más antiguo que el publicado en los tiempos de Felipe II. Se pueden encontrar ordenamientos que datan desde el siglo XII en diferentes pueblos españoles en este contexto. Va de ejemplo el más entiguo que conozco, que corresponde a “Fueros de Medinaceli, año 1129:
[...]
Qui á otro dixiere cornudo, ó gafo, ó fududencolo, ó puta, ó gafa, peche un maravedi, et el maravedi sea de tres mencales et medio, et jure que non lo sabe en el; si jurar non quisiere, peche al rey XXX et VII mencales e medio, et exeat inimicus.
[...]
Aquí vemos que ya se señalan:
a) Gafo (leproso): que se les dijo así por el encorvamiento que les producía la enfermedad (compárese con gafas, llamadas así por los ganchos que las atoran en las orejas).
b) El Cornudo no podía faltar, desde siempre ha sido un atentado contra el honor insinuar que la mujer nos es infiel. Es tan antiguo el calificativo de cornudo, que no hay una explicación contundente sobre el porqué de esta palabra, aunque podemos hallar diferentes hipótesis.
c)Fududenculo: ¡Ay güey! Este si se oye feo. Creo que si lo tradujéramos a español nuevo, debe decirse “jodido del culo”, con todas las insinuaciones que la expresión conlleva.
d) Puta: Aunque no lo dice aquí, en otros ordenamientos si queda claro que el insulto es para el marido, como ya alguien comentó.
Es curioso ese desplazamiento semántico de “palabras mayores”. Del concepto de “insultos de alta jerarquía”, se borró el “insulto” y prevaleció la idea de “alta jerarquía”, uso que hoy le damos. Pero bueno, al menos ya sabemos que hubo un tiempo en que las palabras mayores… realmente fueron palabras.
En unos días más subiré al blog “cápsulas de lengua”, un artículo que creo extiende más lo que ya se dijo en este post.
Gracias Iñaki, como siempre, un tema muy interesante
Solo de pensar la de ganancias q sacarían esas cámaras si hoy día siguiese vigente todo este asunto se me ponen los pelos de punta.
Vease cualquier conflicto entre conductores, algunos programas de televisión, jerga callejera entre adolescentes y un largo etcétera.
Por suerte o por desgracia, un dinero que nos ahorramos al no seguir con aquella ley.
Interesantísimo, pero la Novísima Recopilación es, como se ve en la portada, de Carlos IV y de 1805. Lo que pasa es que, al ser una recopilación, contiene leyes más antiguas. En lo relativo a los insultos y denuestos, ya aparecen en el Fuero Juzgo de Alfonso X y son la mar de divertidos. La Novísima se fue derogando progresivamente con los Códigos a lo largo del siglo XIX (el penal de 1827, el de comercio de 1829 vigente en lo relativo a quiebras hasta hace pocos años, el de comercio de 188algo, fascinante el Libro III relativo al comercio del mar, y el Código Civil de 1889).