La Increible Suerte del USS Stanly
20 Julio, 2009 Por Iñaki

La suerte, el destino, la fortuna o como quieran ustedes llamarlo es, a menudo, demasiado caprichosa. A veces puedes verte envuelto en el peor de los infiernos, cayendo rayos y centellas encima de tu cabeza sin que te ocurra nada y otras, en cambio, te sobra con salir a la calle para tener el peor de los accidentes.
Algo así sucedió con el USS Stanly, un destructor estadounidense que soportó casi sin inmutarse una oleada de ataques kamikazes y sin embargo, realizando un ejercicio rutinario, fueron varios los marineros que fallecieron.
El día en que para la tripulación del USS Stanley empezó a contar de nuevo como su fecha de nacimiento fue el 12 de Abril de 1945. El destructor se encontraba en aguas del Pacífico, cerca de Okinawa, cuando recibió el aviso de que otro destructor americano había sido atacado. Partió hacia el lugar a toda máquina y pronto el USS Stanley se vio rodeado de un auténtico enjambre de aviones kamikazes. El primero en realizar un ataque fue un Ohka, un avión-cohete kamikaze. El Ohka se deja caer desde un avión y va planeando hasta localizar al rodeado destructor.

Un Ohka en el momento de ser lanzado.
Entonces enciende sus cohetes propulsores y se lanza contra el centro del USS Stanley a casi 1.000km/h. El Ohka impacta apenas un metro por encima de la línea de flotación del barco pero es tal la velocidad que lleva que lo atraviesa de parte a parte y su potente carga explosiva estalla en el mar a pocos metros de la borda del destructor.

Un Ohka entero arriba y con su carga explosiva descubierta abajo.
Cuando todavía la tripulación del Stanley siguen sin creerse la suerte que han tenido, otro Ohka viene directos hacia ellos. En esta ocasión pasa tan cerca que el avión arranca un mástil del barco y de nuevo, después de saltar como una piedra en un estanque, termina por explotar en el mar.
Pero aquí no acaba la cosa. Ahora es un Mitsubishi A6M -los famosos Zero- lo que viene directo hacia ellos.

Estos aviones, además de suicidas, también transportan una bomba que el piloto deja caer cuando inicia su picado contra el barco en dirección popa-proa. Y de nuevo la suerte se alía con el destructor. El piloto falla. La bomba cae en el mar rozando la popa del destructor y el avión pasa por encima estrellándose a pocos metros de la proa sin causar ningún daño.

En esta imagen no tuvieron tanta suerte y se ve al Zero que está a punto de impactar contra el barco.
Al final del día, el barco consiguió llegar a puerto y aparte de los lógicos daños materiales, sorprendentemente, tan solo se registraron tres marineros heridos. Esto lo vemos en una película de Hollywood y seguro que pensamos que aquí los guionistas se han pasado. ![]()

El USS Stanley después de haber sido reparado.
Pero como dije al principio, la suerte es esquiva y cambiante y en ese mismo año, el 28 de Mayo, realizando unos ejercicios rutinarios de tiro, dos artilleros murieron en una explosión accidental. Así es la vida.
Puedes ver otro caso parecido en La Huella de un Kamikaze.
Más en:




Anda que a los pilotos de los Ohkas les tuvo que hacer una gracia verse al otro lado del barco.
Diablos! eso si es suerte, se vería de caricatura que los aviones explotaran en el mar no? como el correcaminos y el coyote, pero no creo que fuera muy gracioso ni para el destructor ni para los japoneses.
Que tal suerte con el destructor, como que no fue un buen dia para los japonenes, que ellos si no pudieron contar la anecdota eh
Pues hombre…. Teniendo en cuenta que los japoneses iban a morir de todas todas y además pretendían llevarse por delante a cuantos más mejor, pues sí, los del barco tuvieron una suerte que es para recordar…
pues sacaron un porron de tiradas críticas en las tiradas de salvación… no me he podido aguantar xD
Hace tiempo que sigo tu blog, sigue así que me gusta mucho.
Entretenido artículo. Catorce destructores hundieron los kamikazes de esta manera, aunque su presa más anhelada fueran los portaaviones, con su larga cubierta como blanco.
Dicen los marinos que los barcos tienen carácter y reacciones propias, así como buena o mala suerte desde la botadura. Paradójicamente, lo que pudo salvar al Stanly sería su falta de blindaje, ya que el percutor de la bomba tripulada japonesa esperaba encontrar una resistencia mayor en el impacto, y al atravesar de parte a parte el buque, no le dio tiempo a estallar.
Muy interesante, sí señor. La verdad es que el azar es traicionero.
Mi Capitan, mi Capitan, se acercan varios kamikazes.
Dejelos que pasen hijo, dejelos que pasen.
Saludos jejeje.
a alguien le suena la pelicula “destino final”??cuyo tema principal es:
“Si es tu hora..es tu hora”..
A mi me dan un poco de pena los pobres kamikazes, no pudieron cumplir con su último propósito en la vida, eso si, impuesto por el \’\'medievalista\’\’ ejército japonés.
Tambíen debieron pasarlo mal los encargados de la lavandería del barco, entre kamikaze y kamikaze me temo que el 90% de la tripulación dejó los calzoncillos hechos un asco.
Si quiere puede comentar algun dia la suerte cambiante del USS Phoenix, unico barco intacto tras el ataque a traicion de los japoneses en Pearl Harbour, y hundido alrededor de cuarenta años despues por un submarino ingles en la Guerra de las Malvinas, cuando se llamaba Crucero Belgrano, mientras navegaba fuera del area de exclusion impuesta por los britanicos.
Ric, sin ánimo de polemizar el ataque a Pearl Harbour fué de todo menos “a traición”. Hay evidencias claras de que EEUU conocía dicho ataque con antelación y fué el pretexto ideal para lo que pasó justo después.
En esa situación desde luego que deberían replantearse si continuar en el servicio militar o retirarse. Evidentemente interpretando aquél día como una señal positiva y contundente de que segundas oportunidades hay pocas.
Ojala las guerras fuesen solo cosas del pasado.