La Lente de Nimrud ¿El Primer Telescopio?
12 Marzo, 2009 Por Iñaki

Lente de Nimrud.
Si echamos mano de cualquier libro de historia, podemos ver que sitúan la invención del telescopio en 1608 y a Galileo como al primer ser humano que escudriñó el cielo con uno de estos aparatos.
Sin embargo, si hacemos caso a la propuesta de un científico italiano, esta fecha tendría que ser revisada y situarla un poquito más atrás. Exactamente 2.500 años más atrás, en la antigua Mesopotamia. Y todo esto porque según este científico, la lente de Nimrud, el utensilio óptico más antiguo que se conserva, era parte de un telescopio que los Asirios usaron para observar el universo.
La lente de Nimrud es una pieza de cristal de roca, de unos 3.000 años de antigüedad que fue hallada en Nimrud, antigua población Asiria situada en lo que hoy es Iraq. La roca en cuestión esta trabajada y pulida para que cumpla las funciones de una lente.
Giovanni Pettinato, científico de la universidad de Roma, afirma que esta lente formaría parte de un antiguo telescopio y que eso explicaría los grandes conocimientos de astronomía que tenían los asirios.

Por ejemplo, describían Saturno como; “Un Dios rodeado por un anillo de serpientes”. Hay que recordar que Galileo no llegó a distinguir los anillos de Saturno y lo describió como; “un curioso objeto con dos lóbulos”.

Dibujos de Saturno realizados por Galileo.
Los detractores de la teoría del italiano afirman que la lente es muy pobre para estas observaciones, pero Giovanni explica que ésta lente sería una de varias colocadas en línea, con lo que si se dispondría de capacidad de observación.
De todos modos, y por hacer un poco de abogado del diablo, esa lente pudo tener muchas otras funciones. Pudo ser simplemente un adorno o abalorio. Pudo servir como una especie de lupa para que los artesanos Asirios, especialistas en grabar diminutos textos en tablas de arcilla, pudieran realizar mejor su trabajo. O también pudo servir como ayuda a la visión, pues pruebas ópticas realizadas han comprobado que corrige ligeramente el astigmatismo.

Lente de Nimrud. Se aprecia el ligero aumento que produce en el dedo de atrás.
E incluso como “encendedor”, ya que es posible encender fuego por medio de la concentración de rayos solares sobre la lente.

Ejemplo del uso de una lente ara hacer fuego.
Sea cual fuere su función una cosa que sorprende es la práctica desaparición de esta “tecnología óptica” en los siglos posteriores. Apenas ha habido más hallazgos arqueológicos de este tipo y tan solo existe alguna mención en textos romanos que hablan, por ejemplo, de una piedra preciosa que acostumbraba a utilizar Nerón para ver mejor el espectáculo de los gladiadores.
No será hasta el descubrimiento, en una cueva de Suecia, de las lentes de Visby,cuando la óptica “volverá a entrar” en la humanidad para ya no abandonarla.

Lentes de Visby.

Detalle de una de ellas.
Las lentes Visby datan del siglo X , son de origen Vikingo y seguramente eran una especie de joya multiuso, ya que aparte de estar engastadas, podían ser usadas para encender fuego y también como piedras de lectura.

Una piedra de lectura.
Más en:
http://en.wikipedia.org/wiki/Nimrud_lens
http://www.bpccs.com/lcas/Articles/nimrud.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Visby_lenses




Se te ha escapado nombrar al óptico catalán Juan Roget que según una teoría, podría haber sido el verdadero constructor del primer catalejo y uno de cuyos artilugios dataría de 1590 y fue descrito como una “ullera de larga guarnida de llautó”.
Un saludo.
Que la óptica haya estado olvidada durante tantos siglos posteriores a la antigua Mesopotamia puede explicarse por dos razones al menos. Una, el alto grado de aislamiento en que vivían las sociedades en el mundo antiguo (sino recordad por cuanto tiempo se ignoró la existencia de América y de sus civilizaciones en la vieja Europa, a no ser por algunas posibles incursiones sin trascendencia de los nórdicos en tierras de América del Norte). Y la otra, la tristemente célebre influencia de instituciones como la inquisición (que escribirla con mayúscula, y para peores endilgándole el mote de “Santa”, es un absurdo con título honorario), que prácticamente detuvieron el progreso científico durante todo el oscurantismo.
En cuanto a este lente de Nimrud, tan enigmático y sugerente, buena cosa sería que se investigue lo suficiente para precisar de qué se trataba. La posibilidad de que sea un precursor de la aplicación astronómica de la óptica, tan anterior a Galilei, es sencillamente fascinante. Y abre posibilidades inapreciables en lo que atañe al grado de desarrollo que hayan alcanzado las civilizaciones más antiguas. Podría ser todo un mundo nuevo de conocimientos.
Muy interesante. Hay aún otro factor en las culturas medio orientales que puede causar la desaparición de tecnologías desarrolladas en un momento histórico u otro, y es el secretismo. Los maestros de cualquier disciplina guardaban con celo sus artes para sí mismos hasta el momento, ya con la muerte rondando, en que decidían transmitirlas al discípulo más digno, que entonces no podía ya amenazar la posición social del anciano.
Acaso sea tan solo una leyenda de nuevo cuño, creada por ensoñaciones de orientales nostálgicos de esplendores pretéritos, pero cuentan los iraníes en Tajte Soleyman que se han descubierto en ese monumento cañerías que conducen hasta el templo del fuego del lugar desde un cercano cráter creado por un inmenso depósito natural de azufre. Al parecer, alimentaban el fuego sagrado con gas antes del siglo VII a.C. ! Enigmáticas historias se cuentan también sobre sistemas de calefacción de ciertos baños de Ispahán, o sobre la elaboración de pinturas para azulejos.
Cuenta legendarias crónicas que el rey sasánida Yazdegerd, después de perder a varios hijos varones, fió la suerte del último en nacer a los vaticinios de los astrólogos de su corte, y estos le aconsejaron mandar al príncipe Bahram a criarse en la provincia árabe de Hira, al sur de Mesopotamia. El sátrapa o reyezuelo del lugar, Nuumán ebne Mundir, quiso construir para alojar a quien habría ser emperador un fastuoso palacio, y lo encargó al maestro de obras bizantino Semnar. El pobre incauto, ignorante de las costumbres locales, tras edificar junto al Éufrates el palacio de Jwarnaq, recibió en pago de su construcción una deslumbrante túnica, de valor mayor de lo que esperaba, y comentó sin darse cuenta de que firmaba su sentencia de muerte, que de haber sabido de antemano la magnificencia del emir, habría construido algo aún más majestuoso. Craso error: Nuumán, temiendo que el bizantino alzara en otro lado un palacio que hiciera sombra al que ahora era suyo, lo hizo despeñar desde lo alto de la torre que él mismo había erigido.
Toda persona culta de la Persia medieval conocía esta historia y mil otras de moral similar, y las usaban como guía de conducta. Y aún muchos lo hacen.
Muy bueno tu aporte, Teheran.
Quiza haya tenido otras funciones y de acuerdo a ellas hayan terminando influyendo a otras ideas que termino en una conclusion de uso, la de galileo. Para muestra son los inventos de Graham, Edison, etc . No lo sabremos hasta que se haga un estudio riguroso de historia en Iraq.