Si Nadie lo Inventa, lo Inventaré Yo Misma.
30 junio, 2008 Por Iñaki

Esto fue lo que vino a decir Josephine Cochrane (1839-1913), una acaudalada dama norteamericana, ante el grave problema doméstico que sufría. Y es que Cochrame necesitaba urgentemente una máquina que le lavara su fina vajilla.
Josephine Cochrane, nieta de John Fitch, constructor del primer barco a vapor de América y casada con un importante político de Illinois, seguramente no tuvo necesidad de lavar un plato a mano en su vida, pero su fina vajilla china la traía a mal traer. Estaba harta de que sus “torpes” sirvientes le rompieran alguna de sus piezas cada vez que la fregaban.
Necesitaba una máquina que evitara la manipulación de la vajilla y al no encontrar nada que le sirviera fue cuando pronunció su más sonora frase:
!Si nadie inventa una máquina de lavar platos, la inventaré yo misma.¡
Y dicho y hecho. Se puso manos a la obra y desarrolló un artefacto que, aunque algo rústico, resultaba bastante efectivo.

Este consistía en una caja de madera con compartimentos individuales de tela metálica para platos diversos y distintas piezas de la cristalería. Estos compartimentos se ajustaban alrededor de una rueda montada en una gran caldera de cobre. Mediante un motor de vapor, la rueda giraba y salía agua jabonosa caliente del fondo de la caldera que llovía sobre la vajilla.

Esquema de la máquina

Detalle del compartimento de los cubiertos.
Con su invento gano el primer premio en la exposición universal de Chicago de 1893, por lo que con su registro de patente Nº 355 139, se decidió a comercializarlo aunque sin demasiado éxito.

Documento de la patente original de 1886, con la firma de Josephine Cochrane.
Sólo consiguió vender alguno en hoteles y restaurantes ya que en las casas de entonces resultaba demasiado complicado conseguir la cantidad de agua hirviendo que requería el invento y aunque desarrolló uno más pequeño adaptado al hogar medio americano, tampoco se vendería demasiado.

No será hasta hasta la segunda mitad del siglo XX que el mercado de lavavajillas, ya con tomas de fontanería en las casas, comenzaría a ser rentable, algo que la señora Cocharane no llegó a ver.
Nota: Aunque un tal Joel Houghton también había pantentado anteriormente otro aparato lavavajillas, este resultó ser inviable. Así que la paternidad de la máquina lavavajillas se le otorga a josephine Cochrane.




Si nadie lo inventa, lo inventaré yo misma…
Esto fue lo que vino a decir Josephine Cochrane (1839-1913), una acaudalada dama norteamericana, ante el grave problema doméstico que sufría. Y es que Cochrame necesitaba urgentemente una máquina que le lavara su fina vajila. Josephine Cochrane, nie…
interesante…. maternidad, besos
A muchos inventores parece que le spasó lo mismo, que sus inventos fueron realmente útiles y rentables posteriormente y no en el momento real de su invención. Seguro que se hubiese quedado asombrada de haber visto como en al actualidad casi todas las casas tienen lavavajillas.
En el primer párrafor de la entrada pone \"vajila\".
Invento malo: excesivo consumo de energía, favorece el calentamiento global con el despilfarro enorme de energía.
Conocía la historia de esa mujer de un libro que te recomiendo (si es que no lo has leído ya) y es “Las cosas nuestras de cada día” de Charles Panati
SAlud!
El invento en cuestión fue una gran idea. A pesar de que consuma energía la realidad es que la cantidad de agua que se gasta en lavar los platos con lavavajillas es mucho menor que haciéndolo a mano. No se puede pedir todo… consume sí, pero ahorra agua que también es un bien escaso. Además de que ahorra mucho tiempo. Entre unas cosas y otras, desde mi punto de vista, un gran invento.
Excelente pagina. Te felicito. Seria posible que los post salgan a pagina completa para asi poderlos imprimir mas facilmente? Seria muy bueno, o que tal sacar una version pdf por cada mes. Es una buena manera de ahorrar papel y facilita la distribucion. Como sea, gracias por la pagina.
Muy curioso!