El Opio, una Historia para Alucinar
11 diciembre, 2007 Por Iñaki
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La Papaver somníferum, más conocida como “Opio”, es la droga (junto al cannabis) que más tiempo lleva acompañando al ser humano. El hombre del Neolítico ya la consumía como lo atestiguan las semillas encontradas en distintos asentamientos de Suiza, Alemania o aquí en España, en la cueva de los murciélagos de Córdoba. Estos hallazgos han sido datados en el 4.200 a.C aunque se desconoce si su consumo era medicinal, lúdico o ritual . Casi se podría asegurar que se darían los tres usos y por el orden escrito.
La primera constancia de su cultivo es en Mesopotamia en el 3.200 a.C. y también se menciona en unas tablillas Sumerias del 3.000 a.C. con una palabra que significa “disfrutar”.

Los Egipcios fueron quienes potenciaron su uso medicinal y muchos jeroglíficos mencionan el jugo que se extraía de las cabezas de adormidera y lo recomiendan como analgésico y calmante, tanto en pomadas como por vía oral y rectal. Uno de sus empleos reconocidos era dárselo a los niños pequeños para «evitar que los bebés griten fuerte».
Crearon una pasta llamada KIPRI (una mezcla de dieciséis diferentes ingredientes) y que significa «droga para quemar». De su composición nos brindan un amplio informe el “Papiro de Ebers” y estaba compuesto por: miel, vino, pasas de Corinto, Cyprus-resina, myrrha, aspalathus, seselis, mastic, asphalto, hojas de higo, enebro, acedera, kardamon y cáñamo.

Los griegos también lo consumieron con profusión y fue Hipócrates quien le puso el nombre de opós mekonos (jugo de adormidera) de la que deriva la actual opio. El historiador Heródoto en el 425 a.C. hace la primera mención explícita del uso medicinal de esta droga como analgésico, en forma de infusiones o en bruto para el dolor de muelas, como antidiarreico, fiebres y para hacer dormir a los niños.

Los Romanos no podía ser menos y fueron grandes aficionados a la adormidera. Muchos fueron los emperadores que lo consumieron e incluso lo utilizaron para quitarse la vida. Su consumo se generalizó de tal modo que, como la harina, fue un bien de precio controlado, con el cual no se permitía especular bajo severas penas.
Se acuñaron monedas con la figura de la adormidera y un censo del 312 d.C. nos desvela que existían 793 tiendas dedicadas a la venta de este producto en la ciudad de Roma y que su volumen de negocio representaba el 15% de toda la recaudación fiscal. Lo que llama la atención, es que no existe ninguna constancia de que hubiera problema alguno derivado de la adicción, ni siquiera hay una palabra en latín que defina a un “opiómano” y en cambio hay varias para designar a los alcohólicos.
Más tarde los Árabes, a través de Hispania, lo introducirían por toda Europa aunque el uso que le daban era mucho más de carácter medicinal, y a pesar de que su consumo hedonista nunca despareció estaba “peor visto” que en épocas pasadas.

Sería en el S.XIX cuando este consumo volvería ser aceptado implantándose fumaderos de opio en capitales como Paris o Londres y también gracias al consumo de Láudano , una especie de jarabe hecho de vino y opio entre otros componentes, que se tomaba como medicina. (NOTA: Hasta 1977 se podía encontrar láudano en algunas farmacias españolas)
También en el S.XIX se disparó el consumo en China debido a una ley que prohibió el tabaco e hizo que la gente empezara a consumir opio. Se generó tal epidemia de adictos que el emperador tuvo que prohibir su comercio. A los británicos, que era quien les suministraba la adormidera de sus colonias orientales, no le gustó un pelo la medida y por “el bien del comercio internacional” decidieron iniciar las “Guerras del opio” donde China perdería, entre otras cosas, Hong-Kong y que no recuperarían hasta 1999.
Los problemas de adicción en la Europa del XIX empezaron a ser preocupantes y para tratar de solucionarlo se creó la Morfina (su nombre viene de Morfeo, Dios del sueño). La intención era que tuviera sus virtudes pero sin provocar adicción. En ese sentido fue un fracaso, aunque el poder sintetizarla en el laboratorio y la invención de la inyección hizo que sus uso se extendiera entre los ejércitos de una beligerante Europa.


Como remedio a la morfina apareció la heroína (vamos a peor) y fue Bayer quien la registró y extendió su uso en un jarabe para la tos. Finalmente, en 1940 se crea la Adolfina, llamada así en honor de Adolf Hitler (Ver nota) y que posteriormente cambiaría su nombre por el de Metadona . Actualmente, la metadona se suministra a heroinómanos como tratamiento de desintoxicación, con resultados más que cuestionables.
(NOTA: Odri, en un cometario, me indica que lo del nombre de Adolfina y su procedencia no es más que una leyenda urbana. Efectivamente, en la entrada de Metadona en la Wiki en inglés así lo explica, diciendo que después de la guerra se conoció como Dolphine y que nunca con el nombre de Adolfine. En cambio, la entrada de la Wiki en Castellano lo de Adolfine lo da por cierto. Mi opinión personal, es que es más fiable la Wiki en Inglés, pero aún así es bueno saber todas las variantes.)
Más:
http://es.wikipedia.org/wiki/Opio
http://www.cannarias.com/foros/showthread.php?t=2852
http://en.wikipedia.org/wiki/Opium



